Carbón en el Reino Unido: cómo murió el rey de la energía (2026)

Durante generaciones, el carbón latió bajo las islas británicas como un corazón negro y ruidoso. Encendió fábricas, calentó hogares y levantó imperios industriales. En 2026, ese pulso se ha detenido. No con un estruendo, sino con un último silencio administrativo.

El final no llegó de golpe ni por accidente: fue una cadena de decisiones, crisis y cambios irreversibles. Para entender al Reino Unido de hoy, hay que seguir ese rastro oscuro hasta su extinción.

Antigua central eléctrica de carbón en el Reino Unido simbolizando el fin de una era

El dato que lo cambia todo: el Reino Unido es 100% libre de carbón

El 30 de septiembre de 2024, a medianoche, la central de Ratcliffe-on-Soar (Nottinghamshire) se desconectó para siempre de la red nacional. Con ese gesto técnico —silencioso, casi invisible— terminó una dependencia de 142 años del carbón para generar electricidad.

Desde el 1 de octubre de 2024, el sistema eléctrico británico funciona sin una sola central de carbón activa. En 2026, esto ya no es una promesa climática: es un hecho operativo.

De motor del imperio a problema nacional: una historia comprimida

Durante la Revolución Industrial (siglos XVIII y XIX), el carbón convirtió al Reino Unido en la fábrica del mundo. En 1920, 1,2 millones de personas trabajaban en la minería del carbón. Ciudades enteras —en Gales, Yorkshire, Midlands, Escocia— existían para extraerlo.

Pero el mismo combustible que impulsó el crecimiento se volvió un lastre. A partir de los años 60, el gas natural del Mar del Norte, el petróleo barato y luego la energía nuclear iniciaron un declive lento… hasta que dejó de ser lento.

El colapso acelerado: 2012–2024

Aquí está la parte que casi nadie conoce: en 2012, el carbón aún generaba cerca del 40% de la electricidad del Reino Unido. Doce años después: 0%.

  • Impuesto al carbono: quemar carbón se volvió económicamente tóxico.
  • Eólica y solar: los costes cayeron en picado; el carbón no pudo competir.
  • Decisión política: en 2015 se anunció el fin del carbón; en 2021 se adelantó oficialmente al 1 de octubre de 2024.
Instalaciones industriales de carbón abandonadas en el Reino Unido

¿Se sigue extrayendo carbón en el Reino Unido en 2026?

Sí, pero en una escala casi simbólica. Según datos oficiales de 2025, la producción anual cayó a alrededor de 107.000 toneladas. Para ponerlo en contexto: en 1957 se extraían 228 millones de toneladas.

Hoy quedan solo unas pocas explotaciones muy pequeñas, con menos de 400 trabajadores en total. El carbón británico ya no alimenta hogares ni centrales eléctricas. Su uso es residual e industrial.

Impacto económico real: lo que se perdió (y lo que no volvió)

El carbón representaba menos del 1% del PIB incluso antes de su cierre definitivo. Pero eso no cuenta la historia humana.

  • Comunidades mineras que nunca se recuperaron tras los cierres de los 80 y 90.
  • Generaciones enteras atrapadas entre subsidios y empleos precarios.
  • Una transición energética que fue rápida, pero no siempre justa.
Chimeneas industriales de carbón y contaminación histórica en el Reino Unido

El vacío que dejó el carbón: ¿con qué se llenó?

En 2025, más del 54% de la electricidad británica ya provenía de renovables. La eólica —especialmente la marina— es la verdadera heredera del carbón.

  • Eólica offshore: el pilar del sistema eléctrico.
  • Solar: récords de generación en 2025.
  • Nuclear: respaldo estable, bajo en carbono.
  • Gas: el nuevo “combustible puente”, aunque también en la mira.

La gran pregunta incómoda: ¿fue el carbón el villano… o el chivo expiatorio?

Eliminar el carbón redujo las emisiones del sector eléctrico en casi un 75% desde 2012. Eso es incuestionable. Pero también permitió al Reino Unido presentarse como líder climático mientras otros sectores avanzan más lento.

El carbón murió rápido porque era el objetivo fácil. El verdadero reto —gas, calefacción doméstica, transporte— sigue abierto en 2026.

Conclusión: el carbón no desapareció, fue derrotado

El carbón no se extinguió por falta de reservas ni por nostalgia climática. Fue derrotado por una combinación letal de política, economía y tecnología.

Y aquí está el giro final: el Reino Unido, la nación que encendió la Revolución Industrial con carbón, es ahora el primer país del G7 en apagarlo por completo. No es el final de una historia energética. Es el prólogo de la siguiente batalla.

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